¡Miremos al Oriente!

Ya estamos en Adviento : unas semanas, unos días nos separan de la bellísima fiesta de Navidad. Unas semanas en las que tenemos que aprender de nuevo a preparar nuestro corazón para la venida Del que viene, luz en medio de nuestras noches, tiempo durante el cual tenemos que ponernos en camino hacia Belén.

Es el Adviento, un período propicio para la meditación de los Misterios gozosos del Rosario.

La Anunciación: María recibe la visita del Ángel y consiente en ser la Madre del Salvador. María nos muestra el camino de la aceptación total del proyecto de Dios sobre cada uno de nosotros.

La Visitación: En la cual, vemos a María que va a visitar a Isabel. María nos muestra el camino de la acción de gracias. « ¡El Señor ha hecho en mí maravillas!»

La Natividad, en fin: María nos da a su Hijo en la noche de Belén. Nos muestra el camino de la adoración y nos invita a ir a ver al Niño, como a los pastores y a los magos.

Entonces tomemos este camino hacia el portal y miremos al Oriente, donde los cristianos son tan duramente afectados estos últimos tiempos.

El Maestro de la Orden les hace referencia en una reciente carta con el pasaje siguiente:

« En estos días durante los cuales vamos a celebrar la entrada en el tiempo del Adviento, queremos redoblar con fuerza y debemos reafirmar nuestra esperanza en la venida Del que viene a establecer su morada entre nosotros y traernos así la Paz. (…) En comunión con todas la comunidades cristianas afectadas hoy en día, particularmente las de Irak, os invito y os propongo, en este primer domingo del Adviento, un tiempo de oración por la paz en vuestras iglesias conventuales y en vuestras comunidades. Este tiempo podría extenderse a lo largo del Adviento, y dar la oportunidad de un momento de oración con toda la familia dominicana.»

¡En camino hacia Belén, miremos al Oriente y recemos al Príncipe de la Paz... con el Rosario!


Fr. Louis-Marie ARIÑO-DURAND, o.p.

Promotor General del Rosario

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