¡Un año santo... con María!

Al principio de este año, hay una costumbre que seguimos todos, y es la del intercambio de deseos. Nosotros no haremos excepción a la regla:

¡Qué este año 2010 sea vivido por cada uno de nosotros como un año santo ... con María!

¡Qué el Niño que María nos da en Belén ilumine cada uno de nuestros días! ¡Qué dé la paz a nuestro mundo que tanto lo necesita!

Estos últimos tiempos, hemos tenido algunos años consagrados a uno u otro dominio de nuestra fe, para dar un tono particular a nuestra vida cristiana, para que pudiéramos descubrir de nuevo una o tal otra faceta.

Asi pues nos encontramos en el corazón de un año sacerdotal, en torno a la figura del santo Cura de Ars. Los fieles cristianos son animados a descubrir de nuevo la belleza del sacerdocio, a rezar por las vocaciones y a encomendar a sus sacerdotes para que sean fieles a su llamada.

¿Existe una razón para olvidar a la Virgen María?

¡Claro que no!

Entonces, ¡Este año nuevo, vamos a confiarlo a Nuestra Señora!
Ella es la Madre de la Iglesia y ama a los sacerdotes con un amor muy particular.

Pidámosle que guarde a nuestro Santo Padre, el papa Benedicto XVI, y vele por nuestros obispos,
Pidámosle que dé su fe, su caridad y su fidelidad a todos los sacerdotes.
Pidámosle, por fin, que nos dé santos sacerdotes, muchos santos sacerdotes!

Y démosle gracias, una y otra vez : ¡Ella es la Madre de Dios, la Madre de la Iglesia y nuestra Madre!

¡Gracias, Nuestra Señora del Rosario!

¡Este año, lo viviremos con vos!


Fr. Louis-Marie ARIÑO-DURAND, o.p.

Promotor General del Rosario

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