Los Misterios Luminosos del Rosario del Amor

El Bautismo de Jesús

EL AMOR hace todas las cosas nuevas.

« Yo os he bautizado en agua; él os bautizará en el Espíritu Santo. » (Mc 1, 8)

En mi bautismo, he recibido el germen de una vida nueva. Yo puedo convertirme en un ser nuevo que no envejece puesto que la vida de este ser nuevo es divina: una vida que es amor. Puesto que « Dios es amor. » (1 Jn 4, 8b. 16b)

¡Oh Jesús! Renuévanos por tu ESPÍRITU. Haz de nosotros seres cuya vida no es más que amor. El hombre viejo debe morir, el hombre nuevo puede vivir sin fin.
Espíritu Santo, tú, eres la juventud eterna puesto que eres EL AMOR. Tú eres el espíritu nuevo, el corazón nuevo que nos ha prometido al que Jesús nos ha pedido que recemos así: Padre nuestro...


Las Bodas de Caná

EL AMOR quiere dar la alegría.

« Este fue el primer milagro que hizo Jesús, en Caná de Galilea, y manifestó su gloria y creyeron en El sus discípulos ». (Jn 2, 11)

El primer signo de su gloria era el cambio del agua en vino. El primer signo de Dios para revelar su gloria era algo que estaba destinado a la ALEGRIA del Hombre. La gloria de Dios, es el amor. Ahora bien el amor quiere dar alegría. La alegría conduce a la fe en un Dios que es AMOR.
María la esclava del Señor, se compromete por la ALEGRIA de los hombres puesto que DIOS ES ALEGRIA.
¡Oh María! Te damos gracias por tu audacia, por tu confianza, por tu fe en el amor de Dios. Como Dios, no quieres ser otra cosa sino la causa de nuestra ALEGRIA.
Haz que lleguemos a nuestro turno a ser servidoras, servidores de la ALEGRIA y de esta manera testigos creíbles de un Dios que es AMOR. Es lo que pedimos contigo por Jesús, diciendo al que es el origen de toda felicidad: Padre nuestro...


Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión

EL AMOR se hace pequeño.

« Él, llamando a sí a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: En verdad os digo, si no os volviereis y os hiciereis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos. » (Mt 18, 2-3)

Convertirse como niños, no significa volver a la infancia. Se trata de volver a ser como niños, es decir vivir el instante presente, abandonar toda pretensión, entregarse sencillamente tal como uno es en verdad: pequeño, frágil, pobre, sencillo, confiado, abierto, capaz de maravillarse y viviendo de amor y de ternura.
Para obtener EL ESPIRITU de infancia, recemos al que nos ama como a sus hijos y digamos: Padre nuestro...


Jesús es transfigurado

EL AMOR transfigura.

« Y se transfiguró ante ellos; brilló su rostro como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. » (Mt 17, 2)

La sombras, las noches de la ignorancia, del sufrimiento y del pecado pasarán. Al final, para aquellos que han creído en EL AMOR y se han abierto a él, habrá la gloria, el esplendor, la luz, el éxtasis del amor.
No nos dejemos espantar o paralizar por lo que nos parece negativo. Dios no permite el mal sino para sacar el bien. Para que tengamos la mirada dirigida hacia el esplendor de Jesús resucitado y seamos para los otros rayos de luz, volvámonos hacia el que un día nos transfigurará a nosotros también y digámosle: Padre nuestro...


Jesús nos da el don de la Eucaristía

EL AMOR desea la comunión.

« ¡Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer! (…) Tomando el pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: Este es mi cuerpo, que es entregado por vosotros; haced esto en memoria mía. » (Lc 22, 15. 19)

Jesús, por la celebración de la Eucaristía quieres hacer presente el acto supremo de tu amor, a saber el don de tu vida sobre la cruz. Pero tú vas todavía más lejos: En cada comunión deseas ampliar nuestro corazón hasta las dimensiones de tu propio Corazón que abraza a todo el ser humano, incluso a toda criatura con un mismo amor. Tú quieres que podamos amar como tú y en ti. A través de la comunión a tu amor, tendremos la fuerza de perdonar, de devolver el bien por el mal, et incluso de vencer nuestra muerte haciendo de nuestra vida una ofrenda de amor por la salvación del mundo. Tú nos dices: Yo soy el pan preparado para fortaleceros, el que lo coma no tendrá miedo a morir. En verdad, el amor, es más fuerte que la muerte porque este pan es la vida.
¿Cómo darte gracias por este sacramento del amor?
¡Oh Jesús!, haz que toda mi vida se transforme en « eucaristía », « en acción de gracias », en un perpetuo canto de alabanza, en un ¡Magnificat! - en un alma de alabanza como María, feliz de cantar con ella ¡Magnificat!¡ Magnificat! cuando me despierte. ¡Magnificat! antes del trabajo ¡Magnificat! al mediodía ¡Magnificat! antes de dormirme. ¡Magnificat! cuando me despierto durante la noche. ¡Magnificat! a cada encuentro. ¡Magnificat! en la alegría y en la pena. ¡Magnificat! en toda circunstancia.
Por la gloria de aquel que nos da el Pan de vida: Padre nuestro...


En un mismo espíritu:
Los Misterios Gozosos , Los Misterios Dolorosos y Los Misterios Gloriosos

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