Nuestra Señora de los campamentos de refugiados

Del 6 al 10 de noviembre del 2015, el Promotor general del Rosario se desplazó al Kurdistán iraquí. Fue por supuesto, la ocasión de abrir el Jubileo de los 800 años de la fundación de la Orden de los Predicadores, pero también la posibilidad de visitar a nuestros hermanos cristianos muy afectados por los recientes acontecimientos políticos en Irak y en todo el Oriente Próximo.

En realidad son decenas de miles de cristianos que tuvieron que huir a causa de las vejaciones del Estado islámico. En una noche, lo perdieron todo: su casa, sus propiedades y la tierra en la que vivían desde hace miles de años. Actualmente, están amontonados en los campamentos de refugiados. Los hermanos y hermanas de nuestra Orden realizan allí un trabajo ejemplar.


En un campamento de refugiados en Erbil, en el Kurdistán iraquí

He podido visitar varios campamentos de refugiados. Dos campamentos compuestos de casas móviles, en los que se amontonan miles de familias. Otros dos en los inmuebles donde les han añadido tabiques para que las familias tengan algo de intimidad.

Por doquier la misma dignidad, la solidaridad entre ellos, la misma tristeza también. Y por qué no hablar de una cierta inquietud: la línea del frente está a sólo 25 kilómetros y la situación es realmente precaria. ¡Y sobretodo, en cada momento, la alegría de acoger al visitante con esta hospitalidad tan oriental!


En el despacho del Padre Emmanuel – Campamento de Ashti
Erbil, Irak


Y además, ¡divina sorpresa, a la entrada del campamento, en el despacho del sacerdote que vela con solicitud por su rebaño, un cartel de Nuestra Señora del Rosario! ¡Es a Ella que encontramos en el corazón del exilio y de la precariedad! ¡Ella vela por sus hijos!

¡Sí, una divina sorpresa, como Nuestra Señora sabe reservárnoslas!

 

¡Nuestra Señora del Rosario… Nuestra Señora de los campamentos de Refugiados!

 

Fr. Louis-Marie ARIÑO-DURAND, o.p.
Promotor General del Rosario

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