Regreso a las Filipinas

Los misterios del Rosario
Capilla del monasterio de las monjas de Cainta

 

Durante sus visitas a las diferentes provincias de la Orden, el Promotor general del Rosario no suele visitar por dos veces el mismo país. Siempre hay una excepción que confirma la regla: su expedición asiática, en 2015, comenzó, del 14 al 19 de octubre, por las Filipinas, un país que había visitado durante el mes de enero del 2012.

El 15 de octubre, al día siguiente de su llegada a Manila, tuvo que tomar rumbo hacia el Norte, para visitar el santuario de Manaoag. Allí es venerada Nuestra Señora del Rosario y los peregrinos, siempre tan numerosos, se aprietan a su alrededor. ¡Qué alegría tan grande encontrarla de nuevo, tres años más tarde!
Es allí, en el convento de Manaoag, donde se encuentra el noviciado de la provincia de Filipinas. Se había previsto una charla con los novicios, antes de regresar a la capital.

Al día siguiente, el 16 de octubre, después de una breve toma de palabra en la Asia-Pacific Region Leaders’ Conference que se reunía en el Campus de la Universidad de Santo Tomás, la Promoción del Rosario y sus proyectos para el jubileo fueron presentados a toda la comunidad del convento de Santo Domingo. Después de este encuentro, se tomó una cita por el Maestro de los estudiantes para dar una enseñanza a todos los hermanos estudiantes, dos días más tarde.
Lindando al convento, la Basílica de Nuestra Señora de la Naval acoge a numerosos fieles. Allí también se venera a la Virgen del Rosario.

Nuestras monjas de clausura no fueron olvidadas puesto que el sábado 17, fue organizada una jornada con las religiosas de Cainta. Fueron unos encuentros riquísimos y fraternos, tres años después del primer encuentro.
Nuestras hermanas siguen asiduamente el recorrido del Rosario peregrino. ¡Lo acogerán en sus muros los días 6 y 7 de noviembre del 2016!

La estancia en las Filipinas ha sido corta pero intensa. Y casi fue necesario prolongarla gracias al paso del Tifón Koppu que azotó violentamente el Norte del país y que el avión, ¡el día de su partida, evitó cautelosamente!

Aprovecho estas líneas para agradecer a los hermanos y hermanas su entera disponibilidad. Mis agradecimientos se los doy en particular al hermano Roland Mactal, OP, prior del convento de Santo Domingo de Manila, ¡qué ha sido mi ángel de la guarda a lo largo de mi estancia!

Nuestra Señora del Rosario de la Naval

 

Fr. Louis-Marie ARIÑO-DURAND, OP
Promotor General del Rosario

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