Un pedazo de cielo

Convento Santo Tomás de Aquino, Toulouse, Francia
El 8 de mayo del 2010
 
Las tarjetas para la Promoción General del Rosario han sido distribuidas por decenas de miles. Representan, en el frente, una fotografía tomada por fray Louis-Marie Ariño-Durand, OP, y pueden ser utilizadas como una predicación sencilla y evocadora. Todas tienen el mismo respaldo, en las grandes como en las pequeñas: en ellas encontramos, en las tres lenguas oficiales de la Orden dominicana, el eslogan del sitio « Reza, predica, vive… ¡el Rosario! »


Esta foto fue tomada en el claustro del Convento de Santo Tomás de Aquino de Toulouse. Se trata de un convento dominico con una arquitectura particular. Construido a finales de los años 50, en los que se ve el triunfo del cemento armado y el cristal.

El claustro tiene también un estilo bien marcado. En las cuatro esquinas, se encuentran receptáculos en piedra que recuperan el agua de lluvia. Objetivamente, este claustro no es bonito, pero a pesar de todo se trata de un espacio por el cual es agradable pasear. Me gusta rezar el rosario recorriéndolo.

Un día, mientras estaba rezando y mirando el suelo, pasé al lado de uno de estos receptáculos llenos de agua. Y me di cuenta de que mirando mis pies... ¡Se veía el cielo!

Siempre solemos buscar el cielo hacia otra parte, a lo lejos. ¡Y basta con mirar nuestros pies, cerca de nosotros! ¡El cielo se encuentra entonces donde no lo esperábamos!

¿Cuántas veces hemos pensado que nuestra comunidad religiosa o nuestra familia no son perfectas y que son mejores las de los demás?
A veces decimos que la hierba es más verde en casa del vecino. ¡Nada es más falso!
¡Tal hermano, tal hermana, tal vecino, tal miembro de mi familia...ya sé de antemano lo que va a decirme antes de que haya abierto la boca! ¡Ni siquiera estoy dispuesto a dejarme sorprender!
¡Es muy posible que, tal hermano, tal hermana, tal vecino, tal miembro de mi familia sea un pedazo de cielo, muy cerquita de mí… y no lo he visto!

El rezo del Rosario, sencillo y repetitivo, nos hace vivir los acontecimientos de la vida de Cristo con María. Es la Madre y el Hijo que codeamos con la meditación de los misterios. Pasamos cierto tiempo con ellos… y finalmente uno termina pareciendo, aunque sólo sea un poco, a aquellos que uno frecuenta.
El rezo del Rosario nos enseña a ver lo que no se ve, a adivinar esos pedazos de cielo que nos rodean y hacen la vida tan bella, incluso en la banalidad de lo cotidiano.
El rezo del Rosario nos enseña finalmente a transformarnos en pedazos de cielo para aquellos que nos rodean.

En ese reflejo ¿Qué veis?
Yo, he visto el cielo y sus nubes
Otros, han visto una fuente que no se agota jamás.
Otros el mapa de África o ¡incluso a los ángeles!

¡Es un pedazo de cielo...del cual probaremos un día la gloria, plenamente!


Fr. Louis-Marie ARIÑO-DURAND, o.p.

Promotor General del Rosario

 

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