La Eucaristía con María

María, unida al misterio de su Hijo.

Este año que meditamos el tema “vosotros sois el Cuerpo de Cristo”, detengámonos con estas breves líneas sobre el lugar de María en la Eucaristía. María, estrechamente ligada al misterio de su Hijo, sólo puede estar unida al misterio eucarístico, tan central en toda vida cristiana.

María, presente en el banquete de bodas.

Todas nuestras liturgias eucarísticas hacen referencia a la virgen María. ¿En qué momento? Precisamente en las intercesiones después de la consagración. La cena eucarística prefigura el banquete eterno de las bodas del Cordero en el Reino. María, glorificada en su cuerpo, nos adelanta en ese Reino y ocupa el primer lugar. Es a la vez la más cercana al Señor y la más próxima a los discípulos de su Hijo por su función de madre en la comunión de los santos. De nuevo, en el corazón de la Iglesia, María es la primera en dar gracias.

Pero antes de ser comunión, la Eucaristía es también memorial y meditación. ¿Qué lugar ocupa aquí la Virgen María? Los textos no dicen nada sobre la presencia de María en la Última Cena cuando Jesús hace donación de su vida para la salvación del mundo. Su presencia es atestiguada en el momento de la muerte de Jesús en la cruz, cuando ella acompaña a Jesús hasta el fin en el dolor y la fe. Así, toda Eucaristía, que es memorial del sacrificio de Cristo, nos recuerda igualmente la presencia de María, la Virgen de la Piedad.

María, un canto de acción de gracias a la gloria de Dios.

La Eucaristía es la acción de gracias al Padre en Cristo, “por El, con El y en El”. Es el único mediador entre Dios y los hombres. Sin embargo eso no excluye, sino que suscita una cooperación de las criaturas. Este rol subordinado de María, la Iglesia lo profesa sin vacilación. Desde su “si” en la Anunciación y su compromiso solemne a ser la sierva del Señor, María no cesa de ser la primera colaboradora acompañando a su Hijo en esta mediación entre Dios y los hombres.

En conclusión, demos la palabra al beato Juan Pablo II que dijo en su “Ángelus” del 24 de Febrero de 1984: “María está presente en el memorial –la acción litúrgica- porque estuvo presente en el acontecimiento salvífico… Cristo, sumo Sacerdote; la Iglesia, comunidad de culto: con el uno y el otro, María está constantemente unida, en el acontecimiento salvador como en la memoria salvífica y en su memoria litúrgica”. Dirá también: “María conduce a los fieles a la Eucaristía”.

Entremos en la escuela de María y dejémonos conducir por ella.


Category:
Espagnol