Responsables al servicio del Movimiento

“Lo que cada uno de vosotros ha recibido como don de la gracia, lo ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la gracia de Dios, en todas sus formas”. (I Pedro, 4-10).

Todos hemos recibido dones, gracias. Poniéndolos a trabajar al servicio de la comunidad pueden desplegarse bajo la acción de Dios. Todos nuestros “si”, tanto los pequeños como los grandes, son importantes; pero los pequeños “si” dados o renovados, llevan a grandes “SI” que nos comprometen más. Pues “la vida con Cristo pide participación y compromiso”. Como El tuvo necesidad de María, Dios tiene necesidad de cada uno de nuestros “si”.

• El 24 y 25 de Marzo de 2012 tendrá lugar el Consejo Nacional de los Equipos de Francia. Reunirá a responsables y capellanes. Desde hace algunos años celebramos en él la “fiesta de la responsabilidad” para presentar los nuevos responsables que han tomado el relevo a otros. En nuestro Movimiento todos los cargos son de 3 años renovables una vez. Cada año entran unos 30 nuevos responsables en Francia. Este dinamismo se puede atribuir a la fecundidad de la oración del Rosario. El P. Eyquem estaba profundamente persuadido de ello. “La oración del Rosario debe esponjar vuestro corazón” decía. Le lleva a abrirse, a estar disponible a las llamadas del Señor y de los hermanos. Madre Teresa lo resumía así: “El fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio”.

Servir a ejemplo de la Virgen María
Llegar a ser responsable en el Movimiento es entrar en una dinámica de “servidor” tomando como modelo la Virgen María, sierva del Señor. Nos ponemos al servicio del anuncio del Evangelio para servir a Cristo en su Iglesia, siendo su “instrumento” y humildemente “cooperando” con El.
Los apóstoles que Jesús escogió no eran sabios sino pescadores, ignorantes y analfabetos. “Lo débil del mundo Dios lo ha escogido” (I Cor. 1, 27).

“No temas, María” le dice el ángel Gabriel. “No temas”, dice Jesús a Pedro. “desde ahora serás pescador de hombres”. Después del Beato Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI a su vez nos exhorta a no tener miedo de comprometernos en el seguimiento de Cristo, pues dice: “Cristo no quita nada, sino que lo da todo”.

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