Diaconía 2013 y los Equipos del Rosario

En la Encíclica “Deus Caritas est”, Benedicto XVI ha recordado el triple eje de la misión de la Iglesia: “Anuncio de la Palabra de Dios”, “celebración de los sacramentos” y “servicio de la caridad” (diaconía). Estas tres tareas se llaman la una a la otra y no se pueden separar entre sí.

Tras sus trabajos acerca de las nuevas pobrezas, los obispos de Francia han recordado la importancia de la articulación de estas 3 tareas y han lanzado una llamada para resituar el “servicio de la caridad” en el corazón de la vida de las comunidades. En este espíritu han pedido la puesta en marcha de esta tarea llamada “Diaconía 2013”

¿Cuáles son los objetivos?

1. Invitar a dada uno a descubrirse hermano de todos, próximos o lejanos, en una actitud de apertura y diálogo con la sociedad.

2. Preparar a las comunidades cristianas a vivir la fraternidad y la esperanza con las personas en situación de precariedad o sufrimiento.

3. Vivir una gran asamblea en Lourdes en 2013

4. Vivir y celebrar la fraternidad, iluminada por la Palabra de Dios.

Para ello son propuestas “acciones” concretas:

• Unirse a un grupo cercano para dialogar, vivir concretamente la fraternidad, compartir alrededor de un texto de la Palabra de Dios.

• Lanzar grupos de reflexión y compartir con cristianos de todos los horizontes, invitando allí a personas que viven situaciones de riesgo.

¿No es este el carisma de los Equipos del Rosario? Este camino propuesto por la Iglesia es una bella “oportunidad” para todos los miembros de los Equipos, que nos recuerda nuestro carisma y nos invita a reactivarlo pues, decía el P. Eyquem: “La privilegiada inquietud por los pobres está en las raíces de los Equipos del Rosario”. En un primer momento estar atentos a las personas de nuestro entorno que sufren, que están solas o excluidas y estar cerca de ellas. En un segundo momento proponer el encuentro alrededor del folleto del Rosario en los Equipos para compartir la Palabra de Dios y: “Transmitir la esperanza aportada por el Evangelio” a los alejados de la Iglesia, a los pobres.

El P. Norbert-María Sonnier, dominico antiguo Capellán Nacional de los Equipos del Rosario, escribía: “La proximidad que vivimos en nuestros Equipos no nos encierra en nosotros mismos. Escuchamos las esperas de los hombres y nos hacemos su prójimo cuando nuestra mirada, nuestra oreja, nuestro corazón nos atraen hacia estas humanidades heridas que esperan el socorro, la atención de sus hermanos. Un Equipo de proximidad en un barrio, un pueblo, estará siempre alerta para dejarse guiar por el Espíritu al encuentro de los que tienen necesidad de la oración, del cariño, de la amistad. Proximidad que nunca vacilará para abrir su casa, su oración, su corazón. Que se atreverá incluso a proponer la oración”.

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