A lo largo de los meses… “El misterio de la Fe es grande”

Durante tres años, las oraciones de nuestros boletines mensuales nos han permitido contemplar y meditar el misterio de la Iglesia. En la prolongación del año de la fe querido por el papa Benedicto XVI, nuestro próximo curso lleva por tema: “El misterio de la Fe es grande”. Esta exclamación, sacada de la liturgia (“este es el sacramento de nuestra fe”), nos acompañará en nuestros encuentros mensuales y será la ocasión de una catequesis continuada en torno a las grandes afirmaciones de la fe. La mayoría de nuestras referencias bíblicas serán los textos tradicionales de los misterios del Rosario que ellos mismos son una proclamación de la fe.

• En Septiembre Jn. 3, 16-17. Una nueva fe. Meditaremos el pasaje de Jesús y Nicodemo. La fe es fundamentalmente una respuesta del hombre al don de Dios. El Verbo ha sido enviado al mundo para que el hombre sea salvado. Desde entonces, todo hombre que crea obtendrá la vida eterna.

• En Octubre: Lc. 1, 26-30. El texto de la ANUNCIACIÓN nos cuenta la historia del encuentro inaugural entre el ángel y María. La fe nace del encuentro entre Dios y el hombre. “Alégrate… el Señor está contigo”: esas son las palabras del ángel. Para nosotros, como para María, “estar con Dios” es fuente de alegría. Este encuentro nos invita a rechazar todos nuestros miedos y confiar en Dios.

• En Noviembre: Jn. 2, 1-12. Con ocasión de las BODAS DE CANÁ Jesús manifiesta por primera vez su gloria en el evangelio de Juan. La fe de sus discípulos va a nacer a raíz de este signo: el agua se convierte en vino. Lo mismo en nuestras vidas: la fe en Cristo resucitado viene a transformar nuestra existencia.

• En Diciembre: Lc. 2, 8-18. Durante el tiempo de Adviento que prepara la Navidad, releeremos el texto de la NATIVIDAD. Los ángeles anuncian la Buena Nueva del nacimiento del Salvador a los pastores que guardan sus rebaños. Dios se encarna para hacer participar al hombre de su gloria eterna.

• En Enero: Mt. 3, 13-17. Al borde del Jordán Jesús se presentará ante Juan para recibir el BAUTISMO. En este gesto en el que Jesús se identifica con los pecadores es revelada su verdadera naturaleza. El Espíritu Santo y la voz del Padre designan a Jesús como el “Hijo amado”.

• En Febrero: Lc. 2, 41-50. Después de la peregrinación a Jerusalén por la Pascua, los padres de Jesús le ENCUENTRAN EN EL TEMPLO entre los doctores de la Ley. Hablan entre todos del misterio de Dios. Jesús ha venido a revelarnos que Dios es su Padre y nuestro Padre.

• En Marzo: Mc. 15, 25.29-39. Durante la Cuaresma meditaremos el misterio de la CRUCIFIXIÓN. Jesús entrega su vida por nosotros en la Cruz. Mientras todos le injurian y se burlan de él, uno solo, el centurión reconoce con Fe que la Cruz es el signo de Jesús, Hijo de Dios.

• En Abril: Lc. 24, 1-8. Este mes la Iglesia celebrará el misterio de la RESURRECCIÓN del Señor. ¿Por qué buscar al vivo entre los muertos? La puerta abierta del sepulcro vacío abre para cada uno de nosotros la puerta de la fe.

• En Mayo: Lc. 22, 14-20. Antes de dar su vida en la cruz, Jesús reunirá solemnemente a sus discípulos en el transcurso de una última cena. Los signos del pan y del vino se transformarán en sacramentos de su cuerpo y de su sangre. La EUCARISTÍA es la cena del amor y de la Fe. Es fuente y cima de nuestra vida cristiana.

• En Junio: Hech. 2, 1-4. El día de PENTECOSTÉS el Espíritu Santo es repartido entre sus discípulos. Se cumple la promesa de Jesús. La Iglesia confiesa desde entonces que Dios es Espíritu. Este enciende la comunidad con su fuego para extender la palabra y hacer nacer testigos.

• En Julio-Agosto: I Cor 15, 1-5; 10, 20. Este último texto nos dirige al misterio de la ASUNCIÓN. Pablo proclama con ahínco la Fe en la vida eterna: “Cristo ha resucitado de entre los muertos, para ser entre los muertos el primer resucitado”.


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