La Nueva Evangelización en una sociedad en plena mutación

La reflexión que os proponemos está en relación con el encuentro del Comité Internacional de los Equipos del Rosario celebrado en Roma el 5 y 6 de febrero con el P. Bruno Cadoré, Maestro de la Orden de Predicadores con quien el movimiento de los E. del Rosario está “enganchado” y con Monseñor Fisichella, Presidente del Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización.

La Palabra de Dios, familiar a la vida de las gentes

La fe en Cristo, nuestra esperanza, no nos aparta del mundo, por encima de los demás, como superiores. No, estamos en medio de ellos sin que la fe nos de cómo un derecho de ser maestros de los otros y sin tener el monopolio de la esperanza. ¿No es el Evangelio la vida de Dios con nosotros?

Así, para el P. Bruno Cadoré no cabe lamentarse por el descenso de número de creyentes porque “la Iglesia Católica no pierde creyentes. Al contrario, debemos estar animados por el deseo de transmitir la Palabra de Dios como vida”. Y si hay cuestionamiento, éste debe ir sobre la piedra que nosotros podemos aportar al edificio de la Nueva Evangelización. El P. Bruno traduce así la Nueva Evangelización en término de “familiaridad”: “estar familiarizado con la vida de las gentes, porque la Palabra de Dios es realmente familiar a la vida de la gente y la tarea de la Evangelización es probablemente familiarizarse con la Palabra de Dios para ser familiar con la vida de la gente”.

Monseñor Fisichella explica que la Nueva Evangelización es de hecho la transmisión de la fe y que para transmitir la fe hay que vivir la comunión de la Iglesia, es decir, vivir la propia fe primero en la comunidad parroquial.

Tener el coraje de testimoniar

P. Bruno y Monseñor Fisichella insisten ambos sobre el lugar de la caridad en la vida de los cristianos. En efecto, “en una sociedad que no es capaz de ser, como en el pasado, una sociedad que quiere vivir el contenido del Evangelio”, ¿cuál es nuestra responsabilidad? Ni nos podemos acomodar a los demás ni contentarnos con replegarnos a nuestro entorno o la pequeña comunidad familiar, profesional, asociativa, parroquial.

Para Mr. Fisichella, el Espíritu de Pentecostés que nos habita, nos dará el coraje de ser testigos. Conviene mucho hablar de coraje porque el estilo de vida de los creyentes no es compartido por la sociedad en general. Añade: “No podemos tener miedo. Hoy (6 de febrero) es la fiesta de los mártires del Japón, pero el mártir está en nosotros. Hemos de estar siempre dispuestos a saber que los que van a ser creyentes y discípulos de Cristo no pueden pensar que el martirio no les atañe”.

¿Qué lugar corresponde a los Equipos del Rosario en la nueva evangelización?

“Llamado del fin del mundo” el Papa Francisco nos ofrece el camino del amor, del servicio y de la humildad. En continuidad con la obra de Pauline-Marie Jaricot, del P. Eyquem y de Colette Couvreur, fundadores de los Equipos del Rosario, han usado el mismo lenguaje. Nuestra fe debe ser revolucionaria. Es una fe de combate. A partir de septiembre meditaremos un tema nuevo: “El Misterio de la Fe es grande”. Es responsabilidad nuestra ser hijos de la Iglesia y a la vez hacer Iglesia. El pasaje del lavatorio de pies de Juan (capítulo 13) presenta la Eucaristía en la Última Cena: es la caridad del servicio a la humanidad lo que hace creíble el anuncio de la Fe.


Category:
Spanish